COACHING para AUTOMOTIVACIÓN Y MOTIVACIÓN de EQUIPOS

¿Tiras piedras a tu tejado?

Hay veces que decidimos actuar o comportarnos de tal forma que va en contra de nuestros propios intereses. Y a eso le decimos “tirar piedras a nuestro propio tejado” pues a nadie se le ocurriría destruir el techo que le cobija.

Y hablando de piedras os traigo este relato que os paso a novelar y que seguro sacáis vuestras propias conclusiones de la historia.

Había un pescador que vivía junto a la playa. Cada noche bajaba la escalera de madera de su casa para dirigirse  a la orilla del mar y colocar una red que le permitiría recoger los pescados que se acercaban al salir el sol para comer las almejas que allí se encontraban.

La playa del pescador que lanzaba piedras

Un día que estaba todo oscuro, pues la luna llena estaba oculta entre las nubes, hizo su recorrido habitual. Esta vez sus pies descalzos y mojados por las olas tropezaron con algo duro. Eran unas piedras metidas en una bolsa.

Empezó a despotricar pensando en quién había osado tirar cosas en su playa y lo absurdo de envolverlas. Se agachó y cogió el saco dejándolo en la arena y regresando al mar para colocar definitivamente la red.

Al salir volvió a tropezar enfadándose consigo mismo. Decidió coger su cuchillo y abrir la tela que cubría unas piedras del tamaño de pequeños pomelos pesados y redondeados.

Comenzó a amanecer. El pescador cogió una y la lanzó al mar. La piedra fue saltando sobre la superficie haciendo círculos hasta que se hundió. Repitió la operación intentando llegar aún más lejos. Luego cogió dos a la vez y las lanzó con más fuerza todavía.

El sol estaba saliendo cuando se dispuso a lanzar la última que le quedaba. En ese momento descubrió su brillo dorado y metálico y se detuvo. La frotó y destelló aún más, comprobando que era oro puro.

Se puso alegre por unos instantes pero su sonrisa desapareció cuando recordó las que arrojó. Se lamentó y lloró por todas las perdidas en el fondo del mar.

El sol terminó de salir y se dio cuenta que si éste hubiera tardado un segundo más o hubiera pensado en lanzarla un instante antes no se habría enterado del tesoro que tenía entre sus manos. Esa piedra era una fortuna enorme para un pescador como él y fue consciente de la suerte de haber conservado al menos una.

Como dice el autor tenemos que no llorar por las piedras que no tenemos, que desperdiciamos, que el mar se llevó. Debemos prepararnos para ver el brillo de las que tenemos y disfrutar en el presente eterno de cada una de ellas.

Y ahora motiv  A R T E

¿Tiras piedras a tu propio tejado?

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Foto: Concha Zancada

Coaching Ejecutivo, Sistémico y de Equipos

Coach Asociada Certificada (CAC 117) por AECOP

Coach Certificada en Metodología CORAOPS

 Candidato

Historia que he novelado basada en la del libro de Jorge Bucay “El camino de las lágrimas”  (Editorial Sudamericana / Del Nuevo Extremo)

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Comentarios en: "¿Tiras piedras a tu tejado?" (4)

  1. Quizás fui uno de esos que tiran las piedras sin ver la playa ni las piedras, en busca de no se qué y no se donde, cayendo en espiral en vez de caer de golpe, viéndome caer pero sin querérmelo creer. Mucho tiempo de caída, caída consciente, siendo actor y espectador de una película que tendrá un final trágico y aun así hay una extraña fuerza que me paraliza y no me deja actuar, quiero pero no me deja ver la playa.
    Me gustaría que leyeras mi ultima publicación, muy al hilo de esta bonita historia tuya.
    Gracias
    http://www.hugogarciafernan.com

    • Hola Hugo.
      He estado leyendo tu última entrada. Me ha gustado mucho. Me ha recordado la etapa en la que escribimos el libro Punto y Seguido en la que recogíamos testimonios reales de personas que estaban en situación de desempleo. También algún post en el que hago referencia a tener un cuaderno en el que apuntemos nuestros logros diarios, por pequeños que nos puedan parecer.
      Muchas gracias por tu participación y bienvenido a motiv A R T E

  2. Hola Concha… que historia tan interesante. Estoy seguro de que todos nosotros hemos tirado alguna que otra piedra dorada y hemos salvado otra que nos ha permitido vivir bastante mejor que la mayoría… sobre todo si esa mayoría vivía en Siria o similar.
    Gracias!!

    • Hola Rarezas.
      Cada persona tiene que ser consciente de lo que tiene y quiere.
      Aunque el pescador no hubiera encontrado el saco de piedras debería saber disfrutar de esa “maravillosa playa” con unas “espectaculares vistas” sobre un mar de “diferentes tonalidades”.
      Gracias por tus comentarios quincenales !!

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